Revisiones

Puede suceder que la actualidad ponga en entredicho alguno de los argumentos que he utilizado en un artículo ya publicado. También puede ocurrir que, a la luz de una crítica o del simple paso del tiempo, cambie mi visión sobre algo; o, simplemente, que quiera introducir algún matiz o desarrollar otros puntos de vista.

El objeto de esta sección es revisar mis propios artículos (“someter algo a nuevo examen para corregirlo, enmendarlo o repararlo”, según la RAE). Cuando lo considere oportuno. Sin estar obligado a justificarme. Porque lo importante no es dar con la verdad, sino buscarla de manera honesta.

En contra del criterio de la RAE, sigo usando la tilde diacrítica para distinguir sólo de solo. Y procuro hacer otro tanto con los pronombres demostrativos. Aunque me quede solo en su defensa y se trate sólo de una tilde sentimental.


Cómo no hacer cálculos sobre emigración juvenil

Artículo publicado en eldiario.es el 17/05/2015

REVISIÓN añadida el 20/06/2015

El artículo toma como punto de partida un tuit del PP en que se afirmaba, durante la campaña electoral de las municipales de 2015, que el flujo de emigración de jóvenes desde 2008 ascendía a 24.638 personas. La infografía que acompaña al tuit tiene el interés de mostrar cómo se obtiene dicha cifra, errónea, que no corresponde en absoluto a la realidad. El artículo pasa por alto un elemento de contexto que es esencial: no se trata sólo de haber utilizado una cifra groseramente falsa durante la campaña electoral, sino que el propio Presidente del Gobierno la había defendido días  antes en el Congreso de los Diputados.


Monarquía o República: no es el referéndum, son las elecciones

Artículo publicado en eldiario.es el 14/06/2014

REVISIÓN añadida el 20/06/2015

Argumentaba en este artículo (publicado entre el anuncio de la abdicación de Juan Carlos I, el 02/06/2014, y la abdicación propiamente dicha, el 19/06/2014) que quienes más trabas ponían a la opción republicana eran, paradójicamente, quienes reclamaban entonces un referéndum. No redundaré en mi razonamiento, pero haré una puntualización.

La opción de abrir un proceso constituyente tras unas elecciones generales en las que los partidos que lo hayan incluido como punto esencial de su programa obtengan la mayoría de dos tercios que exige la ley (única alternativa constitucionalmente válida) puede encerrar una trampa.  La trampa se llama partitocracia: las élites de los grandes partidos pueden interpretar que no existe demanda social para abrir un proceso constituyente y, en consecuencia, no incluir este punto en sus programas electorales. Si tal demanda existe, estaríamos entonces ante un choque de legitimidades. Una consulta amparada por la ley, no vinculante, podría romper este bloqueo y servir de referencia a ciudadanos y partidos sobre el camino a seguir.

No es absurdo, por lo tanto, que en algún momento de una hipotética transición a un régimen republicano, pueda ser necesario pasar por un referéndum. En cualquier caso, son las Cámaras parlamentarias las que han de abrir o cerrar un proceso constituyente. Y eso, a fin de cuentas, significa que “no es el referéndum, son las elecciones.”


Sólo nos falta todo lo demás

Artículo publicado en eldiario.es el 23/11/2012

REVISIÓN añadida el 14/06/2015

Decía en el último párrafo de este artículo que “la desaparición del euro tendría un coste económico, político y social enorme, por eso es poco probable que ocurra (a menos que Europa saque a relucir una vez más esa capacidad autodestructiva tan nuestra). Lo lamentable es que los líderes europeos actuales no parecen creer verdaderamente en un proyecto común. Al menos no en el mismo proyecto en el que creían Jacques Delors, François Mitterrand, Helmut Kohl, Felipe González, Giulio Andreotti… Tenemos el euro, sólo nos falta todo lo demás.”

Puestos a citar personalidades a quien debe mucho la construcción europea, quizás tendría que haber citado a los llamados padres fundadores de la Unión Europea”: Konrad Adenauer | Joseph Bech | Johan Willem Beyen | Winston Churchill | Alcide de Gasperi | Walter Hallstein | Sicco Mansholt | Jean Monnet | Robert Schuman | Paul-Henri Spaak | Altiero Spinelli. En cualquier caso el nombre de Giulio Andreotti no tendría que haber figurado en esa relación de personalidades. Tocado (aunque no condenado) por el caso Tangentópolis, acusado de relaciones con la Mafia y facilitador del retorno al poder de Silvio Berlusconi (al abstenerse en una moción de confianza perdida por el Gobierno de Romano Prodi), su figura política es, en el mejor de los casos, controvertida.