Más allá de los precios

Artículo publicado en La Razón el 26/02/2017

logolarazonPor primera vez desde el inicio de la recuperación económica, los precios crecen más en España que en el promedio del área euro. No obstante, ese mayor incremento viene explicado casi en su totalidad por los precios de la energía, mientras que el precio de los demás bienes y servicios (inflación subyacente) presenta un comportamiento similar al de nuestros principales competidores.

En la medida en que la normalización de los precios energéticos se traslade al resto de la economía española en una proporción similar a cómo lo haga en el entorno europeo, las ganancias de competitividad obtenidas en los últimos años no deberían volatilizarse.

En todo caso, un diagnóstico sobre la competitividad no debería circunscribirse únicamente al seguimiento de la inflación subyacente, a la desindexación de los salarios y al control de los precios públicos.

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La devaluación interna ha contribuido de manera determinante a que la economía española abandonase el estado comatoso en que se encontraba, pero lo ha hecho con severos efectos externos: precarización salarial, drástica disminución de la remuneración en los nuevos entrantes al mercado laboral y deterioro significativo en la distribución de la renta.

Competir en precios es importante, pero la innovación, la calidad y el valor añadido son cruciales si queremos encontrar un acomodo razonable en la economía global.

En este sentido, no deberíamos subestimar la descarbonización de nuestra economía y la mejora de la eficiencia energética, que reducirían nuestra vulnerabilidad a las oscilaciones del precio del petróleo. Tampoco deberíamos descuidar el cumplimiento de las prácticas de competencia en la fijación del precio de la electricidad. Y, sobre todo, deberíamos centrar nuestros esfuerzos en afrontar el problema de nuestra baja productividad que, a la postre, es el mejor incentivo para garantizar incrementos salariales que no generen tensiones en el nivel general de precios.