La paradoja de la desviación del déficit

Artículo publicado en AHORA el 22/04/2016

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El déficit público de 2015 se ha situado finalmente en el 5% del PIB, frente al 5,8% de 2014. Estas ocho décimas de consolidación fiscal son la mitad de lo comprometido en el Procedimiento de Déficit Excesivo, que había fijado un objetivo del 4,2%. De las ocho décimas de consolidación conseguidas, tres vienen explicadas por la reducción de los intereses de la deuda y solamente cinco décimas corresponden a la mejora del saldo primario de las administraciones públicas. Estas cinco décimas representan la menor reducción del saldo primario desde el inicio del proceso de consolidación, dato que es achacable directamente a las decisiones de política fiscal adoptadas durante el pasado año.

El malestar de Bruselas ante estas cifras se explica por diferentes motivos. En primer lugar, por el incumplimiento del objetivo de déficit en sí mismo, a pesar de las reiteradas advertencias por parte del comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, y de las sucesivas promesas del ministro de Economía, Luis De Guindos (la última, en comisión parlamentaria, un objetivo de 3,6% para 2016 con varias zonas de sombra). En segundo lugar, porque la amplitud de la desviación convierte en papel mojado la senda de reducción del déficit prevista para 2016 y 2017. Cabe recordar que España tendría que salir este año del brazo correctivo del Programa de Estabilidad y Crecimiento, bajando el listón del 3%, una meta que las cifras de 2015 convierten literalmente en inalcanzable hasta 2017 o, más probablemente, 2018.