Con ustedes, el próximo Parlamento español (y IV)

Artículo publicado en CTXT el 08/11/2015

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El CIS acaba de publicar el último barómetro electoral de 2015, que elabora de manera periódica los meses de enero, abril, julio y octubre de cada año. El barómetro electoral del CIS, a diferencia de las encuestas electorales propiamente dichas, no tiene una finalidad predictiva, en el sentido de que no proporciona una distribución de escaños en el Parlamento de acuerdo con los resultados estimados en cada circunscripción electoral. Se trata, sobre todo, de una herramienta para el seguimiento de las preferencias electorales a través de la intención de voto.

En CTXT hemos querido ir un poco más allá y, desde el inicio del año, ofrecemos una estimación propia a partir de la explotación estadística de los trasvases de intención de voto entre partidos (incluyendo también el comportamiento de los abstencionistas y del voto en blanco o nulo). El valor predictivo de este ejercicio es limitado, por cuanto son necesarios ciertos supuestos simplificadores, pero tiene el interés de proporcionar una fotografía del Parlamento español que va más allá de la mera proyección de escaños elaborada a partir de la intención de voto en un escenario hipotético de circunscripción electoral única.

El primero barómetro del año nos trajo la irrupción de Podemos en el Congreso de los Diputados con 87 escaños, mano a mano con un PSOE que se quedaba en 89. En el segundo barómetro apareció en escena Ciudadanos que, con sus 45 escaños, erosionaba la representación parlamentaria del PP hasta los 125 diputados y dejaba a Podemos en 51. El tercer barómetro confirmó el juego político a cuatro bandas, pero con una relación de fuerzas asimétrica. Podemos y Ciudadanos juntos sumaban menos diputados que el PSOE, muy lejos a su vez de un incontestable PP. Concluíamos entonces que los dos únicos partidos que podrían sumar mayoría absoluta eran el PP y el PSOE, si bien un acuerdo entre PP y Ciudadanos podía alcanzar la barrera de 176 diputados con la ayuda de un tercer partido que bien podría salir del catálogo de nacionalistas conservadores.

El barómetro de octubre viene a confirmar las líneas maestras de una confrontación electoral en la que Ciudadanos aparece como llave de Gobierno. Aplicando los trasvases de voto entre todos los partidos a los resultados electorales de 2011 en cada una de las circunscripciones electorales, se tiene que el PP obtendría entre 136 y 143 diputados (el intervalo corresponde a escaños asignados de acuerdo con la ley D’Hont con menos de mil votos de diferencia con respecto a su seguidor inmediato); el PSOE obtendría entre 98 y 101 diputados, horquilla ligeramente por encima de los anteriores barómetros; Ciudadanos sería la tercera fuerza parlamentaria con 51 a 53 escaños, su máximo en lo que va de año; y Podemos vería reducida su representación a entre 20 y 22 escaños, desde los 48 estimados en el barómetro de julio. Convergència apenas notaría la escisión de Unió y seguiría siendo la primera fuerza entre los partidos nacionalistas, con aproximadamente 13 diputados. El resto de partidos sumaría 25 escaños (ERC, PNV y Amaiur obtendrían en torno a 5 diputados cada uno, IU lograría solamente 3, y UPyD se quedaría fuera del Parlamento).

Durante los últimos meses se ha especulado mucho con la capacidad de Ciudadanos para, con el viento favorable del mundo financiero y un empuje mediático evidente, erosionar al PP por su flanco izquierdo y al PSOE por el derecho. Si observamos la evolución de los trasvases de intención de voto desde el comienzo del año, tenemos que Ciudadanos ha pasado de canalizar el voto del 3,6% de quienes optaron por el PP en 2011, según el barómetro de enero, al 18,6% en octubre. La erosión al voto del PSOE ha pasado del 0,9% al 5,6% en el mismo periodo. Por este lado de la contienda electoral parece que Ciudadanos es una amenaza mucho mayor para el PP que para el PSOE, siendo un hecho la fagocitación de UPyD (el naranja es ahora el color preferido por el 48,1% de los votantes del partido rosa según el último barómetro, cuando apenas eran el 4,3% en el mes de enero).

En el ala izquierda de la contienda electoral, Podemos lleva demasiado tiempo mostrando señales de agotamiento que parecen haberle conducido a abandonar la pelea por el espacio socialdemócrata que parecía plantearse a principios de año, con un PSOE contra las cuerdas, para consolidarse en el espacio electoral tradicionalmente asociado a IU. Si a principios de año captaba la intención de voto del 26,1% de quienes habían elegido al PSOE en 2011, el 40,6% de IU y el 22,9% de UPyD, en el mes de octubre estos trasvases se han reducido al 10,3%, 35,4% y 11,5% respectivamente. De los datos del barómetro del CIS de octubre se infiere algo que podría ser más que una mera curiosidad estadística: Podemos se mueve ahora mismo en cifras muy similares, incluso peores, a las que obtuvo el mejor PCE en 1979 (10,8% de intención de voto, 20 a 22 diputados para Pablo Iglesias; frente al 13,4% del votos y 23 diputados para Santiago Carrillo).

Este cortometraje en cuatro fotogramas toca a su fin, a la espera ya de verdaderas encuestas electorales, y nos deja una escena final en la que todo parece apuntar a un romance entre PP y Ciudadanos, toda vez que el matrimonio de conveniencia entre PSOE y Ciudadanos tendría que ser en realidad un ménage à trois en el que resulta difícil imaginar el disfrute de Podemos.