Bienvenidos al próximo Parlamento español (III)

Artículo publicado en CTXT el 12/08/2015

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Este no es un año electoral cualquiera. Por eso, desde el mes de enero, con cada barómetro electoral del CIS, en CTXT hemos publicado una estimación propia de lo que podría ser el nuevo Congreso de los Diputados. A falta de datos de ámbito provincial, nuestra metodología se sirve de los trasvases de intención de voto entre todos los partidos (incluyendo el comportamiento de los abstencionistas y de quienes votaron en blanco o nulo), que aplicamos a los resultados de las últimas elecciones generales en cada circunscripción. Como hemos mencionado en anteriores entradas, no se trata de un sondeo electoral sino de la explotación estadística de los trasvases de voto estimados por el CIS.

Cada uno de los barómetros electorales de este año (enero, abril, julio y, a la espera de la convocatoria de las próximas elecciones generales, octubre) ha dibujado un panorama político distinto a lo conocido hasta el momento.

En el barómetro de enero, Podemos irrumpía en el Congreso de los Diputados con 87 escaños, un auténtico terremoto en el mapa político español, quedándose el PP en 136 y el PSOE en 89 (frente a sus actuales 186 y 110 diputados, respectivamente). IU conservaba a duras penas 4 de los 11 diputados logrados en las últimas elecciones generales, y UPyD conseguía únicamente 2 escaños. Ciudadanos no aparecía entonces en el mapa electoral.

El siguiente barómetro del año, correspondiente al mes de abril, nos trajo la puesta de largo de Ciudadanos. Con sus 45 escaños, no sólo erosionaba el poder parlamentario del PP hasta un suelo de 125 diputados, sino que reducía la representación parlamentaria de Podemos a unos 51 escaños (desde los 87 estimados en enero). Ya explicamos en su momento a qué respondía el descalabro de Podemos entre ambos barómetros y el porqué del relativo aguante del PP frente a la irrupción en escena de Ciudadanos.

Así las cosas, el juego parecía abierto a cuatro bandas (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos), para alivio de un PSOE hasta entonces atenazado por el PP a su derecha y Podemos a su izquierda. Sin embargo, aunque menos rupturista que los anteriores, el tercer barómetro del año vuelve a dibujar un panorama diferente. Puede que el juego vaya a ser a cuatro bandas, pero la relación de fuerzas se decanta de forma asimétrica: los dos nuevos partidos juntos, Podemos y Ciudadanos, sumarían menos diputados que el menor de los dos grandes partidos, el PSOE (que, a su vez, estaría viendo cómo el PP pone tierra de por medio).

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Aplicando todos los trasvases de voto a los resultados electorales de 2011 en cada una de las circunscripciones electorales, se obtiene que el PP obtendría entre 148 y 152 diputados (el intervalo corresponde a escaños asignados de acuerdo con la ley D’Hont con menos de mil votos de diferencia con respecto a su seguidor inmediato), más que en cualquier otro barómetro del año; el PSOE entre 88 y 96, con varios escaños en disputa con Podemos y Ciudadanos; Podemos sería la tercera fuerza parlamentaria con 47 a 51 diputados, y Ciudadanos se quedaría entre 21 y 25 escaños. CiU sería la primera fuerza entre los partidos nacionalistas, con 11 diputados (sujeto a muchas reservas, dada la reciente ruptura de la coalición y siempre a la espera de lo que suceda en las elecciones a la Generalitat del próximo mes –aspectos que no tiene en cuenta el último barómetro del CIS)–. El resto de partidos sumaría 24 escaños (ERC, PNV y Amaiur obtendrían unos 5 diputados cada uno, mientras IU lograría solamente 2).

Varias lecturas de estos resultados son posibles. En primer lugar, que el PP recupera parte de sus votantes en detrimento de Ciudadanos (pero no sólo). Si el pasado mes de abril el 48,8% de quienes votaron al PP en las elecciones generales de 2011 manifestaba la intención de volver a optar por el mismo partido, en julio la proporción ascendía al 57,8%. La mitad aproximada de este incremento proviene de potenciales electores de Ciudadanos: el 17,7% de quienes votaron al PP en 2011 decían preferir Ciudadanos en abril, frente al 12% en julio. El resto de la recuperación proviene de menores trasvases de votos entre el PP y el resto de partidos, y también a la disminución de antiguos votantes indecisos: el 16,7% de quienes votaron al PP en 2011 afirmaba en abril no saber a quién iban a votar, frente al 14,7% en el último barómetro. De acuerdo a las estimaciones del CIS, el PP ha comenzado a recuperar el apoyo de votantes que habían mostrado cierta desafección en barómetros anteriores.

En segundo lugar, ligado a lo anterior (¿causa o efecto?), las aspiraciones parlamentarias de Ciudadanos se desinflan claramente con respecto al barómetro de abril. Sigue recogiendo un 40% de la intención de voto de quienes optaron por UPyD en las últimas generales, pero pierde fuerza entre los votantes del PP. De ahí que pase de 45 diputados a tan sólo 22.

En tercer lugar, tanto el PSOE como Podemos resisten, aunque a duras penas, el empuje del PP. Puede que estemos asistiendo a la formación de un escenario de referencia dentro del centro-izquierda, con el PSOE casi duplicando en escaños a Podemos (96 frente a 51 en abril, 94 frente a 48 en julio) e IU prácticamente desaparecida.

Si observamos los trasvases de intención de voto, la sangría del PSOE frente a Podemos parece haberse estabilizado en el entorno del 15% (porcentaje sobre quienes manifiestan haber votado al PSOE en las elecciones generales de 2011) en los dos últimos barómetros. En cambio, de acuerdo con los resultados del CIS, la fagocitación del electorado de IU a manos de Podemos parece no haber tocado techo: el 45,8% de quienes votaron a IU en 2011 votarían actualmente a Podemos, frente al 37,2% en el barómetro anterior.

En términos de gobernabilidad, los dos únicos partidos seguros de sumar mayoría absoluta de celebrarse elecciones actualmente serían el PP y el PSOE entre sí. Eventualmente, en el caso más favorable de las horquillas estimadas, PP y Ciudadanos también podrían rozar la mayoría absoluta. Si pensamos en acuerdos tripartitos, el más verosímil es el que reuniría a PP y Ciudadanos con un tercer partido salido del catálogo de nacionalistas conservadores. Es básicamente lo mismo que concluíamos a partir del anterior barómetro del CIS. Prueba de que, entre tanta incertidumbre, algo ha empezado a dibujarse.